dimecres, 25 de març del 2009

El viento sopla fuerte. Arranca las pocas hojas que quedan en los árboles. Solencio. Allí. Allí. Todo va bien. Una hoja baila en el aire. Se eleva más y más, provocando a la gravedad y a la lógica. Se caerá de un momento a otro. Pero no ahora. Aguanto la respiración y deseo que siga volando.
El viento vuelve a soplar. La hoja se aleja, meciéndose en las alas del viento. La sigo con la mirada hasta que se convierte en una línea y luego en un punto. La miro hasta que ya no la veo. Hasta que el camino que ha recorrido queda borrado por el de otras hojas.


Ángeles Rebeldes, Libba Bray